viernes, 6 de noviembre de 2009

Venerable Padre Julio Marìa Matovelle fundador de las Hnas Oblatas. Consumado Poeta.

MATOVELLE COMO POETA


El Padre Julio María Matovelle a creado su primer poema, llegando desde el dolor al dolor… El niño se ha tornado por el poeta por el camino más cierto de poesía que es el llanto… La Madre de los Dolores es su madre por afirmación de orfandad y abandono.. la Señora de los puñales sangrantes le acuna en su seno virginal mientras le dice con esa voz que apenas si oye el alma “hijo querido, Hijo querido”

Julio Matovelle poeta de la Virgen María, tiene para ella canto con voz muy suya, con voz que es cariño infinito más también intima tristeza… Si quiera un reflejo de uno de los puñales de la Madre Santa se le clava en lo hondo de pecho y así habla el idioma de belleza para la Madre de Dios quien no tuvo madre terrenal…
A quién dirá Julio Matovolle sus profundas tristezas?... Cómo ha de ser su voz si oído humano no escucho en la cuna esa voz?
Desde la experiencia de su orfandad y pobreza escribe su poesía titulada “A MARÍA” que consta de 13 estrofas, el poema es tierno y transparente y empapado de tristeza.

A MARÍA

Trémulo el labio, la mirada triste,
Vengo a tus plantas, celestial Señora;
¡Ay!, de aquel pecho que el dolor embiste
¡Ay del que llora!

Madre amorosa del que gime y pena
sobre las zarzas de este rudo suelo,
cúrale a mi alma de pesares llena,
calma mi duelo.

Darte quisiera, madre amada, cuanto
brilla en la tierra: seda, perlas, oro;
pero, ¡ay! No ignoras que el amargo llanto
es mi tesoro.

Madre, tú sabes la terrible historia,
que, esquivo, guarda mi llagado pecho,
goces y dichas, ilusiones, gloria
todo deshecho.

El Poeta encuentra a la Madre suprema en todas las manifestaciones de belleza circundantes, la siente dueña de lo más puro, por que desde antes de los tiempos fue consagrada para dirigir la fragancia de los florecimientos, y la fragancia de las constelaciones…



“Matovelle fue un consumado literato clásico, de amplia y sólida cultura intelectual en todos los órganos de la expresión del pensamiento. A lo largo de su Biografía emerge toda su obra de gran fecundidad de este magno cíclope de mentalidad ecuatoriana.” (Wilfredo Loor Biografía del Padre Julio M. Matovelle)

Fue incomparable profesor, escritor, mecenas de juventudes, fundador de centros culturales, etc.
La Academia Ecuatoriana correspondiente a la Real Academia Española, ya lo había nombrado miembro efectivo.

Crespo Toral nos dice de Matovelle: “ gime cual tórtola, canta como ruiseñor, gorjea a lo turpial; y Matovelle dice de sí mismo: “ Como las aves al alborada , el hombre canta al despuntar el rayo de los dorados sueños, entre las halagadoras ilusiones de la juventud, si mis producciones no han contribuido a engrandecer la Patria, a lo menos la verdad y la moral no tienen de que avergonzarse”

“Su poesía es mística pura, , en su poesía esencial es el himno conmovido a lo Divino, en un ambiente de alas ante los inefables misterios” ( Rigoberto Cordero y León)

Matovelle es cuidadoso en el fondo y en la forma; cuida la idea y el modo de decirla, pero no sacrifica el pensamiento a la belleza y sonoridad de la frase. Su poesía nace del alma, escribe para desahogar su propio sentimiento, y como este sentimiento, y como este sentimiento con variedad de formas, es en todo hombre siempre el mismo, su poesía perdura y no pierde actualidad con el transcurso de los años.

Toma las frases de S. Pablo para componer la poesía:

MIHI MORI LUCRUM
UNA GANANCIA ES MORIR.
Ay la vida! ¿Qué es la vida?
Chispa oculta entre pavesa,
relámpago que atraviesa
tempestad enfurecida.

¡Ay la vida!
Es mal que cura la muerte;
negra cárcel que, al morir,
logra el prisionero abrir,
de tal suerte
que una ganancia es morir.

Dejar espinas y abrojos
para ceñirse de estrellas,
secar del llanto las huellas
y clavar en Dios los ojos.

¡Ay! los ojos
que han visto el mundo funesto;
eso es dicha que el que muere
a gloria y cetro prefiere;
y es por esto
que gana mucho el que muere.

¿Qué son los placeres? Humo.
¿Qué es la hermosura? Ceniza
que en el sepulcro se pisa:
cuanto en la tierra hay de sumo,


todo es humo;
¡plata y seda, todo, todo...!
De manera que se gana
muriendo en edad temprana;
de tal modo
que sólo el que muere gana.


¿Por qué tan ruda ansiedad,
tanto afán, tanta locura,
en ir tras lo que no dura,
en buscar la vanidad?

¡Vanidad!
Que duelos mil atesora,
sólo el necio su ganancia
busca en la tierra con ansia,
porque ignora
que es la muerte una ganancia.
Vivamos, pues, a manera
del cautivo en calabozo,
que, ajeno de risa y gozo,
libertad cercana espera;

de manera,
que pongamos todo anhelo
en la gloria de morir,
sin cansarnos de decir
viendo el cielo:
nuestra ganancia es morir.

A
l joven poeta el mundo le llama, la culta sociedad le abre sus puertas, pero Matovelle con miedo de mancharse con la culpa huye contando:
“ La virtud, la Virtud! Ved lo que vale,
Más que el cetro, más que la púrpura y el oro;
En la tierra es el único tesoro.
Y en el orbe no hay cosa que le iguale,
ni en grandeza , ni en gloria ni en decoro”


Pero no sólo flores le ofrece el mundo; sufre por sus amigos cuando son perseguidos por el gobierno de Veintimilla, sufre padecimientos físicos, le atacan dolorosas neuralgias, en sus memorias íntimas nos dice:
“ Yo necesitaba el auxilio del cielo para no estrellarme contra una piedra” Así en las noche se hunde en la contemplación de las estrellas y se hunde en la meditación de problemas desconocidos para en busca de un consuelo para su propia alma, y acepta con plena confianza los designios de la Providencia que le purifica n el dolor para el arribo del eterno gozo.

“Quien sabe cuántos seres en la altura, Si se nublan de llanto nuestros ojos,
Semejantes quizá a los humanos Si la hiel apuramos gota a gota,
Habitan esos globos de luz pura? Ante el cielo postrémonos de hinojos,
¿En los cielos también habrá tiranos, Y esa Patria miremos no remota;
y lágrimas y sangre y amargura? pasa la vida; pasan los enojos.
¿Habrá guerras allá y odios insanos? El cáliz del dolor al fin se agota,
¿O son raza que goza de la herencia Y el alma entonces con radiante vuelo,
Del no perdido edén de la inocencia? Sobre los astros se remonta al cielo,


La Juventud le invita a ahogar su dolor en los placeres; la fama le aturde con sus quimeras y siente necesidad de la defensa. Dentro de su propio ser el hombre viejo entra en lucha con el nuevo, y la victoria se declara por este.

“ Una insaciable sed tengo de gloria, Mas pienso luego que la gloria es nada,
De ser entre los hombres el primero, Vano rumor que en desierto zumba,
De legar mis recuerdos a la historia Flor de un breve día marchitada,
Y de que resplandezca en mi memoria Astro nocturno cuya luz plateada
Cual de la tarde el fúlgido lucero Se extingue en el ocaso de la tumba
Con delirio frenético querría

El cáliz agotar de los placeres ¡Ah! No alma mía, calma ya tu anhelo;
Y de la danza y en medio de la orgía, Hay un ser portentoso a quien olvidas;
Embriagarme de gozo y alegría Tras ese azul y limpio velo,
Cercado en torno de mil bellos seres. Se asienta en el trono el Señor del cielo:
Mas, ¡ay! Comprendo que el placer no existe, Junto a él tus ansias quedaran cumplidas
Que está su copa llena de veneno,
Que la ventura mundanal es triste,
Y que el amor humano se reviste
De un manto terrenal de inmundo cieno

Matovelle cuando es atraído por el mundo, alza el vuelo y se remonta a las alturas para vigorizarse, sacudiendo de sus alas cual cóndor de los Andes para vigorizarse y tomar oxígeno revitalizando su vida.
“Linda es la copa muy linda ,
En la que el mundo nos brinda miel impura;
algo más que la hiel y lloro
No se apura
Pero existen tormentas que el mundo no debe saber, Matovelle aunque no plasma estas tormentas turbulentas en la poesía, sabemos que tiene sus confidencias con la Virgen María.
“ Madre, tu sabes la historia
Que esquivo guarda mi llagado pecho,
Goces y dichas, ilusiones gloria,
Todo deshecho…

El corazón de Matovelle no está tranquilo mientras no descanse en Dios. Hace versos para desahogar su propia inquietud, y después de la lucha entre la gracia y la naturaleza su alma llega a Dios , así en Dios terminan sus versos. Su poesía viene a ser entonces un gran apostolado que enseña el camino del consuelo cristiano a las almas tristes. Crespo Toral nos dice : “ sus cantares tienen arpegios de las jerarquías angélicas”
Matovelle no solo expone en sus poesías el sentimiento de tristeza , en ocasiones juega con las palabras y la idea, encantadoramente:

Cercan al niño querubes,
Y le presentan las nubes
Blando armiño;
Mas, si adelanta unos pasos,
Las nubes se hacen pedazos
Pobre niño.

Matovelle sentía necesidad de compañeros que sientan gusto por la poesía, y junto con el dediquen su tiempo a honrar a Dios como el lo hacía, así funda Los Amantes al Santísimo Sacramento, sus poesías al Santísimo están cargadas de amor, sus versos inspiran confianza y son tan dulces y sentidos que mueven las fibras más íntimas de nuestro ser y se ve que habla en ellos el poeta y el santo.

1.Ven hostia divina 3., Te alzas en el ara
Ven hostia de amor, Peregrina y sola
Ven haz de mi pecho, abres la corola
Perpetua mansión. De níveo fulgor
.2. Lirio de los valles
Bella flor del campo 5.- ¡Oh dueño divino!
Que al nítido lampo ¡Oh amante olvidado!
Del naciente sol ¡Jesús adorado!
4.-Tras esos cendales ¡Mi Rey , mi Señor!
Que atan los querubes Ya tanta fineza,

Cual tras de las unbes Y a tanta ternura
Se oculta el sol Parecen locura
Se oculta a mis ojos, Locura de amor
Mi dueño querido,
Pero el pecho herido,
Me tiene de amor,

1 comentario:

Hna Ana Victoria dijo...

Es muy hermoso lo que se dice del Padre Fundador de las Oblatas